6/12/22

EL SOL MENOR 7

    Probablemente, si no has descubierto todavía las intimidades de la música, no entiendas la historia que quiero contar, pero es mi historia y no sabría contarla de otra forma. Espero me disculpes.

    Por quién sabe qué razones, alguien decidió hacer unas notas de primera, anchas y hermosas, y otras estrechas y escondidas. Las de primera son las más fáciles de tocar y todos los novatos aprendimos canciones en esa escala de do mayor, que no transita por las negras.


    Yo aprendí a cantar antes de hablar y, sin saberlo, las melodías de mi infancia estaban repletas del tono, tono, semitono, tono, tono, tono, semitono. Certezas de escala mayor para empezar la vida.


    No tardé mucho en escuchar a otras voces además de la mía y surgieron las primeras armonías, la vida con otros era más divertida.  Acordes mayores para niños felices. DO, FA, SOL para un mundo de ilusión y risas. Pero la vida no tarda en complicarse y la depresión de la abuela, la burla de otro niño…, ¡quién sabe!, me enseñaron lo que era la tristeza; y los menores re, mi, la ampliaron la paleta que pinta las vivencias.


    Y la vida transcurre tantas veces con estos seis acordes, con sus ratos, con sus temporadas. Con las mismas siete notas uno puede también instalarse en una escala menor y triste, la de la menor, solo depende de la mezcla, del acorde con el que te levantas o te acuestas.


    Puede parecer complicado, pero no lo es tanto. Muchas vidas felices se viven con seis acordes de una escala de notas de primera, de las de teclas anchas para no fallar. Esquemas repetidos para vivir seguros.

El caso es que algunos nos hacemos amigos de las complicaciones, y la madre música nos provee de lo necesario para comprenderlas. No sé qué descubrí antes, si los acordes prestados o los de cuatro notas, pero sí recuerdo que, la primera vez que puse un SIb en vez de un SOL, me quedé sin respiración y ya nunca nada volvió a ser igual. ¿Y si le damos espacio a los anhelos y las sorpresas? ¿Y si pudiéramos mezclar tu escala con la mía para hacer un nosotros? ¿Y si a mi escala de do mayor le prestas la cuarta de tu escala de fa y se me para el corazón, como cuando sonríes y se te ilumina la cara? ¿O si me das tu segunda menor como cuando tus ojos se llenan de lágrimas? 


    Pues el sol menor siete es tu vida con la mía. Un acorde de cuatro notas que en mi solitaria escala de do mayor me da a la vez un si bemol mayor, tu sonrisa, y un sol menor, tus lágrimas. Un acorde inesperado que, si bien no sabes dónde te lleva, te sobrecoge cada vez que suena. 

UN NUEVO COMIENZO

 Tras muchos años y mucha vida acumulada, retomo este proyecto sin saber a dónde va. Decidido a dar salida a mi mundo interior, con el mismo conflicto de siempre entre el pudor y permitirme la libertad de soltar al aire lo que me parezca oportuno. 

Releyendo, ya no soy el que escribió muchas de las entradas anteriores, pero son parte de lo que me ha traído aquí. Aquí se quedan, salvo una.

2/3/12

Convergemos de nuevo: 20 años después

“No quiero poner paz entre mi corazón y mi cabeza, entre mi fe y mi razón, sino quiero que se peleen y se nieguen recíprocamente, pues su combate es mi vida”,

Miguel de Unamuno

21/11/11

Corazón de mudanza

Me tengo que mudar.
Rebrotando mi vida
de flores de un especie no elegida.

No era éste mi jardín,
no te soñé.
No te soñé así.
Quería que tu vida brotara de mis venas
pero hay algo en tus flores...
hay algo en tus flores que me tienta.
Sutil aroma que percibo apenas.

¿Me tengo que mudar?
¿y si me quedo?
¿y si paso aquí el invierno?
Desconcierto.

16/11/11

Mi querida, hermosa, mi vida, mi esposa




Un poema que me conmueve (Poe), una música y una traducción que no desmerecen (Auserón). Las imágenes son prescindibles. Mejor cerrar los ojos.

(leer poema original)


5/11/11

Perpejidad

En la no sé si mi casa
hoy, en vez de plantar vides,
se echa abono a los narcisos.

Reflexiones e intuiciones de un caminante y compañero de caminos. Ideas que me hacen crecer.